Sacerdote arroja ácido a obispos ortodoxos en Grecia

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Grecia.- En un intento desesperado para evitar la expulsión de la Iglesia Ortodoxa Griega, un sacerdote arrojó ácido a siete obispos durante un juicio disciplinar en el monasterio de Petraki, ubicado en Atenas.

Theofylaktos Komvos.

El sacerdote en cuestión fue identificado por los medios locales como Theofylaktos Komvos, de 37 años, quien era juzgado por los altos jerarcas de la iglesia por su presunta participación en el delito de tráfico de drogas.

No obstante, nadie imaginó que una audiencia de destitución se convertiría en un “baño de sangre”, donde siete obispos terminarían con severas lesiones en manos y el rostro.

Un agente de policía, un abogado y el clérigo que presidía la reunión también fueron afectados por el mismo líquido cáustico que quemó a los líderes. Los tres fueron trasladados a un hospital cercano, según información publicada por euronews.

Uno de los testigos declaró que se quedó “helado” ante los gritos de dolor y al ver la escena que calificó de “baño de sangre”.

Por su parte, uno de los obispos afectados dijo que sintió sus ojos arder después de que el sacerdote le arrojó la sustancia corrosiva.

Hasta el momento la policía ateniense desconoce la sustancia que empleó  Komvos en el ataque.

Juicio

Según el medio ANT1, a Komvos le encontraron 1-8 grados de cocaína escondido “cerca de sus genitales” en junio del 2018. Por ello, los obispos analizaban la posibilidad de destituirlo cuando ocurrió la agresión.

Durante el pronunciamiento del veredicto, el acusado sacó una botella que contenía un líquido transparente y lo arrojó contra los obispos.

George Tizkas, antiguo abogado de Komvos, dijo a medios locales que no se esperaba la reacción de su defendido.

No lo esperábamos, abrió una bolsa, sacó botellas y comenzó a verterla sobre los obispos”, declaró a ANT1.

Al principio pensé que era agua, pero el lugar estaba lleno de sangre. No podía soportarlo, era una locura. Por suerte había un policía dentro”, dijo antes de explicar que el sacerdote no pudo vaciar las botellas.

Me quedé helado cuando vi la sangre y oí los gritos… era un baño de sangre”, añadió.

“El ex sacerdote fue bastante preciso y los siete fuimos golpeados en la cara con una botella y a distancia. Comenzó a verter el líquido sobre nosotros. La botella era grande, de dos litros, la sostenía con las dos manos. No dijo nada. Tenía la botella en una bolsa. Cuando le vi sacar la botella, lo primero que pensé fue que era agua bendita. Mi mente no fue a otra parte”, dijo el obispo Artis Kallinikos, que sufrió quemaduras en el rostro.

(Con información de Debate)

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