Maria Crocifissa: la monja que redactó una misteriosa carta mientras el diablo la poseía

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Durante los 16 años que Sor Maria Crocifissa estuvo en el convento, las monjas fueron testigos de un comportamiento inexplicable en ella.

Las monjas son vistas como imágenes de pureza, castidad y devoción absoluta a una deidad. El caso contrario es el de Isabella Tomasi (o Maria Crocifissa, como se verá más adelante), una monja que protagonizó uno de los casos más escalofriantes de supuesta posesión diabólica. Esta figura histórica redactó una carta bajo supuestos influjos demoniacos que fue descifrada cientos de años después. Pero ¿cuál es la historia real de esta monja y por qué su caso es tan siniestro?

Los primeros años de Isabella Tomasi

Isabella Tomasi nació en Italia en 1645. Era hija del príncipe Giuilo Tomasi di Lampedusa. Su familia estaba emparentada con el escritor Giuseppe Tomasi di Lampedusa, conocido por su libro Il Gattopardo (El leopardo).

Cuando Isabella tenía 15 años se hizo monja. Entró como hermana en el convento de la Benedicción de Palme di Mantechiaro en Sicilia, Italia. Ahí, Isabella fue bautizada y rebautizada como Maria Crocifissa della Concezione para convertirse en Sor Maria Crocifissa.

Un comportamiento extraño

Pronto, Maria comenzó a demostrar una personalidad un poco diferente a las demás monjas. Solía decir a sus hermanas del convento que el Diablo la poseía. María creía plenamente que el Maligno intentaba constantemente que le diera la espalda a Dios y que su objetivo era obligarla a pecar contra su voluntad. Incluso confesó que oía la voz del Diablo susurrándole.

Durante los 16 años que Sor Maria Crocifissa estuvo en el convento, las monjas fueron testigos de un comportamiento inexplicable en ella. Ejemplo de ello es cuando, al acercarse al altar del convento, la hermana gritaba como si tuviera miedo de algo que sólo ella podía ver y en seguida se desmayaba.

La Carta del Diablo

El 11 de agosto de 1676, María, de 31 años, fue encontrada retorciéndose en el suelo de su habitación. Su cara estaba manchada de tinta negra y en su mano había una carta. Quienes la vieron describieron que la monja estaba en una especie de trance del que salió de repente.

Exhausta, Maria dijo que Satanás la poseyó y le hizo escribir una carta en contra de su voluntad.

La misiva estaba escrita con una extraña mezcla de glifos rústicos y antiguas letras latinas, griegas, y árabes. También había algunos símbolos ocultos. El mensaje era completamente ilegible.

Durante casi 400 años, los lingüistas intentaron descifrar la “Carta del Diablo” de Maria Crocifissa sin éxito. Fue hasta 2017 cuando se produjo el primer avance en la traducción de la carta gracias, en parte, a la Dark Web.

El software que descifró el mensaje siniestro

Un equipo de investigadores y científicos italianos del Centro Científico de Ludum, en Catania, oyó hablar de un software que supuestamente era utilizado por los servicios de inteligencia para descifrar códigos. Para saber qué decía la carta, necesitaban encontrar el software y acudieron a la Dark Web.

Cuando encontraron el software, lo aplicaron a la carta para descifrar el contenido. El algoritmo de desencriptación fue capaz de traducir la carta demoníaca de Maria después de casi 400 años. Cabe aclarar que solo el 70% de toda la Carta del Diablo fue traducida.

La carta decía:

Los humanos son responsables de la creación de Dios.

Este sistema no funciona para nadie.

Dios cree que puede liberar a los mortales.

Tal vez ahora, Estigia está seguro.

Dios y Jesús son pesos muertos.

La razón por la que la carta menciona a Estigia en aparienca no tiene sentido. En la mitología griega, el río Estigia separa la tierra de los vivos y la de los muertos. ¿Podría esto significar que Satanás o el mal ganarían la lucha entre el bien y el mal?

Razonando lo sobrenatural

“Cuando se trabaja en el descifrado histórico, no se puede ignorar el perfil psicológico del escritor. Necesitábamos saber todo lo posible sobre esta monja”, dijo el director de Ludum, Daniele Abate, a Live Science. “La carta parecía estar escrita en taquigrafía. Especulamos que Sor María creó un nuevo vocabulario utilizando alfabetos antiguos que tal vez conocía”, explica Abate.

Para comprobarlo, los investigadores probaron primero el software que utilizaron con algunos símbolos taquigráficos estándar de diferentes idiomas. Descubrieron que la carta de la monja contenía una mezcla de palabras de alfabetos antiguos como el griego, el latín, el rúnico y el árabe.

“Analizamos cómo se repetían las sílabas y los grafismos [o pensamientos representados como símbolos] en la carta para localizar las vocales, y terminamos con un algoritmo de descifrado refinado”, dijo Abate.

Dijo que el equipo no tenía grandes expectativas sobre el resultado.

“Pensábamos que podríamos salir con unas pocas palabras que tuvieran sentido. Pero la monja tenía un buen dominio de los idiomas”, dijo, y añadió que “el mensaje era más completo de lo esperado”.

¿Rebeldía o esquizofrenia?

Diversos historiadores han barajado la posibilidad de que la carta solo fuera una especie broma de una monja joven y rebelde que quizás no estaba del todo conforme con estar en un convento. De esa manera quiso esconder sus pensamientos heréticos con un lenguaje indescifrable.

Otras teorías apuntan a que probablemente Isabella/Maria padeciera algún tipo de esquizofrenia o trastorno bipolar que la inducía a tener visiones y alucinaciones.

Daniel Abate afirma:

“La imagen del diablo suele estar presente en estos trastornos. Nos enteramos por los registros históricos de que todas las noches gritaba y luchaba contra el diablo”.

Para la Iglesia de la época, la carta se consideraba más bien el resultado de su lucha contra “innumerables espíritus malignos”, según un relato escrito sobre el suceso por la abadesa María Serafica.

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