Haitianos pobres recurren a comer tierra

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Era la hora del almuerzo en uno de los barrios más bajos de Haití, y Charlene Dumas estaba comiendo lodo.

El alza en los precios perjudica seriamente la alimentación
Puerto Príncipe, Haití Associated Press. Era la hora del almuerzo en uno de los barrios más bajos de Haití, y Charlene Dumas estaba comiendo lodo. Con los precios de la comida elevándose, la gente más pobre de Haití ni siquiera puede costear un plato de arroz diario, y algunos deben recurrir a medidas desesperadas para llenar sus estómagos.

Charlene, de 16 años y con un bebé de un mes de edad, ha llegado a depender de un tradicional remedio haitiano para curar los retortijones de hambre: galletas hechas de tierra seca y amarillenta de la meseta central del país. Desde hace mucho tiempo, el lodo ha sido valorado por mujeres embarazadas y niños como un antiácido y fuente de calcio.

Pero en lugares como Cité Soleil, barrio donde Charlene comparte una casa de dos cuartos con su bebé, cinco hermanos y dos padres desempleados, las galletas hechas con tierra, sal y grasa vegetal se han vuelto una comida regular. «Cuando mi mamá no cocina nada, tengo que comerlas tres veces al día», comentó Charlene.

Su bebé, llamado Woodson, duerme quieto en sus piernas, y se ve aún más delgado que los apenas 2.7 kilogramos, 85 gramos, que pesó al nacer. A pesar de que le gusta el sabor mantecoso y salado de las galletas, Charlene dice que también le dan dolor de estómago. «Cuando amamanto, el bebé a veces sufre de cólicos también», dijo.

Suben los precios de los alimentos
Los precios de los alimentos alrededor del mundo se han disparado a causa de la alza en el precio del petróleo, que se necesita para fertilizar, la irrigación y el transporte. Los precios de ingredientes básicos como maíz y trigo también subieron bruscamente, y el incremento en la demanda global de biocombustibles también presiona el mercado de alimentos.

El problema es particularmente grave en el Caribe, donde las naciones isleñas dependen de las importaciones y donde el costo de los alimentos subió 40 % en los lugares. Las subidas de precios globales, junto con las inundaciones y el daño a las cosechas a causa de la temporada de huracanes de 2007, llevó a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación a declarar estados de emergencia en Haití y en varios otros países caribeños.

Los líderes del Caribe sostuvieron una cumbre de emergencia en diciembre para discutir el recorte de los impuestos alimenticios y la creación de grandes granjas regionales para reducir la dependencia de las importaciones. En el mercado del barrio bajo de La Saline, dos tazas de arroz ahora se venden por 60 centavos E.U., 10 centavos más que en diciembre y 50 % más que el año pasado.

Los frijoles, la leche condensada y la fruta han subido en una tasa similar, y hasta el precio de la arcilla comestible ha subido a lo largo del año anterior por casi $ 1. 50 E.U. La tierra para hacer cien galletas ahora cuesta $ 5 E.U., dicen quienes preparan galletas.

Aún así, a aproximadamente 5 centavos de dólar la pieza, las galletas resultan bastante baratas a comparación de los alimentos básicos. Aproximadamente 80 % de la gente en Haití vive con menos de $ 2 E.U. al día, mientras que una pequeña elite controla la economía.

Preparar las galletas
Los comerciantes transportan la tierra desde la ciudad central de Hinche hasta el mercado La Saline, un laberinto de mesas de verduras y carne lleno de moscas. Las mujeres compran la tierra y luego la convierten en galletas de lodo en lugares como Fort Dimanche, barrio de chabolas cercano.

Cargando cubos de tierra y agua por las escaleras que llevan al techo de una antigua prisión, por la que el barrio recibe su nombre, remueven con dificultad las piedras y terrones en una sábana y le mezclan la grasa y la sal. Después moldean la mezcla en galletas y las dejan secar bajo el sol abrasador.

Las galletas que están listas se llevan en cubos a los mercados o se venden en las calles. Un periodista que probó una galleta descubrió que tienen una suave consistencia y que chupaba toda la humedad de la boca tan pronto como tocaba la lengua. Por horas le duró un desagradable sabor a tierra en la boca.

Efectos de salud Las evaluaciones acerca de los efectos de salud son mixtas. La tierra puede contener parásitos mortales o toxinas, pero también puede fortalecer la inmunidad de los fetos en la matriz de ciertas enfermedades, explicó Gerald N. Callahan, profesor de inmunología en la Universidad Estatal de Colorado, quien ha estudiado la geofagia, el nombre científico del consumo de tierra.

Algunos doctores haitianos dicen que depender de las galletas como sustento lleva a la malnutrición. «Confíe en mí, si veo a alguien comer esas galletas, lo voy a disuadir», aseguró Gabriel Timote, director ejecutivo del ministerio de salud de Haití. Marie Noel, de 40 años de edad, vende las galletas en un mercado para proveer a sus siete hijos. Su familia también las come. «Espero que algún día tenga suficientes alimentos que comer, para que pueda parar de comer éstas -expresó-. Sé que no me hacen bien».

(Con información de NatGeo)

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