El Sistema Solar tiene más cometas interestelares de lo que pensábamos

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La visita de dos cuerpos interestelares: 2I/Borisov y ‘Oumuamua, abrieron el camino para una pregunta ¿Son comunes los visitantes de otros sistemas estelares? La respuesta fue publicada esta semana en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

El estudio se basó en datos recopilados cuando Borisov pasó por la Tierra a una distancia de 300 millones de kilómetros a fines de 2019. La información sugiere que la Nube de Oort estaría llena de objetos que nacieron alrededor de otras estrellas. De hecho, los autores sugieren que la Nube de Oort podría contener más material interestelar que material doméstico.

La Nube de Oort

En las afueras del Sistema Solar existe una capa esférica de pequeños objetos (asteroides, cometas y fragmentos) mucho más allá de la órbita de Neptuno. Quien demostró por primera vez la existencia de la estructura fue el famoso astrónomo holandés Jan Oort en la década de 1950, de ahí el nombre la nube.

Los astrónomos creen que el borde interior de la nube comienza a unas 2.000 unidades astronómicas (AU) del Sol, y su borde exterior a unas 200.000 AU de distancia. Una AU es la distancia promedio entre la Tierra y el Sol: alrededor de 93 millones de millas, o 150 millones de kilómetros.

La Nube de Oort se encuentra tan lejos que le tomará 300 años a la sonda Voyager 1 vislumbrar la porción más cercana. Debido a que sus objetos no producen luz propia, los astrónomos tienen herramientas muy limitadas para estudiar este intrigante mundo. Al mismo tiempo, está bastante distanciada del Sol como para alcanzar a reflejar gran parte de su luz.

La detección

“Basándonos en la distancia a la que se detectó Borisov, estimamos la abundancia local implícita de cometas interestelares”, dijo Amir Siraj de la Universidad de Harvard. “Al igual que la abundancia de objetos similares a ‘Oumuamua fue calibrada por la detección de ‘Oumuamua”, continuó el autor.

El misterioso ‘Oumuamua, descubierto por primera vez por astrónomos en Hawái el año 2017, fue el primer cuerpo interestelar detectado dentro de nuestro propio sistema solar. El objeto pasó por la Tierra a una distancia de 24 millones de kilómetros. Inmediatamente se produjo un intenso debate sobre la naturaleza de ‘Oumuamua.

Incluso la detección de un solo objeto se puede utilizar para el análisis estadístico, señaló Siraj. El llamado método de Poisson, que utilizaron los astrónomos, calcula la probabilidad de que ocurra un evento en un intervalo fijo de tiempo y espacio desde el último evento.

Teniendo en cuenta la fuerza gravitacional del Sol, el equipo pudo estimar la probabilidad de que un cometa interestelar se dirigiera a las proximidades de la Tierra. Descubrieron que el número de cometas interestelares que atraviesan el sistema solar aumenta con la distancia al Sol.

“Concluimos que, en los confines del sistema solar, e incluso considerando las grandes incertidumbres asociadas con la abundancia de objetos similares a Borisov, los cometas interestelares transitorios deberían superar en número a los objetos de la Nube de Oort”, sentenció Siraj.

Los astrónomos esperan que, con la llegada de los telescopios de próxima generación el estudio de cometas y asteroides extrasolares realmente despegue. Uno de los más esperados es el Observatorio Vera C. Rubin, actualmente en construcción en Chile.

(Con información de robotitus.com)

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