“EL LEGADO DE CARLOS JOAQUÍN GONZÁLEZ”

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Por Jonathann Estrada
Decir cualidades del gobernador de Quintana Roo en estos tiempos electorales, y más aún en su cuenta regresiva, es un tanto riesgoso porque te expones a que las masas te señalen, te juzguen severamente y te satanicen. Pero a mi me gusta correr riesgos. Es mi estilo.
Carlos Joaquín deja un gran legado de Libertad de Expresión. Quizás no favoreció los derechos politico-sociales de los periodistas y/o trabajadores de la comunicación en la entidad pero su régimen no persiguió como tal a ningún periodista. No al menos por su consigna o mandato, quizás algunos de sus colaboradores aprovecharon su falta de autoridad para anteponerse a su régimen, pero en forma él, hasta donde me consta, no ha ordenado callar o perseguir a un periodista o reportero. Y digo “me consta” porque he hecho indagaciones entre su propio gabinete y ex secretarios que en su momento le exigían a sus ex jefes de prensa “oprimir a la prensa”; y a decir de todos, Carlos Joaquín siempre dijo NO.
Dicen que ver y dejar pasar es como el que “le agarra la pata a la vaca”, lo mismo peca. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reconoció en la elección del 2019 su nula intervención de Carlos Joaquín en el proceso electoral. Esa es una realidad que deja como legado el gobernador Carlos. No interviene, al menos no directamente. A él no se le ve “la mano metida” en las elecciones ni se dedica a operar directamente como todos sus antecesores. Quizás utiliza a “terceros” pero él no corre “línea” como en la vieja usanza. Lo cierto es que ese legado le ha demeritado la oportunidad de asumir el poder político y por eso muchos, muchísimos, no lo ven como su líder político. Son costos que él asume en su particular manera de ver la democracia. Sin embargo también son aciertos que le han ayudado a conservar buena relación con AMLO.
Carlos Joaquín González llegó al poder con compromisos que no le han permitido ser quién es. Si Carlos hubiera sido gobernador en el 2011, -como lo buscó en su momento-, el papel del actual gobernador de Quintana Roo hubiera sido distinto. Aunque hay un punto que quizás no han observado muchos: “Si Carlos hubiera sido gobernador en el 2011, también le hubiera entregado el gobierno a la oposición, como se prevé en su sucesión”. Porque si bien ahora las circunstancias en México lo orillan a tener que hacerlo, en aquel entonces (2010) los “acuerdos” que tenía para ganarle la candidatura a Roberto Borge Angulo también estipulaban que su sucesor sería de oposición.
Quizá en la próxima de más detalles del porqué, aunque los estudiosos solo tendrán que hacer memoria.

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