(VIDEO) La industria farmacéutica y la realidad que se esconde tras el telón

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Hemos comprobado este último año lo poderosa que es la industria farmacéutica. Sin embargo, conocemos poco del negocio que hay detrás

Los avances en la medicina han avanzado estrepitosamente en los últimos cien años, previniendo y erradicando enfermedades que fueron típicas en otro tiempo.

Gracias a ello, podemos vivir mejor e incluso alargar nuestra esperanza de vida. Pero, ¿es oro todo lo que reluce, o hay todavía mucho más por descubrir?

Sabemos que la industria farmacéutica gana millones de dólares en beneficios a costa de nuestra salud y del sistema moderno que establece unas pautas a seguir en cuanto a tratamientos médicos, formas de vida y hábitos, alimentación, etc.

Los laboratorios de estas grandes corporaciones son las que deciden si una enfermedad tiene cura o no.

Es duro, pero los miles de reportes de prensa y los testimonios reales hechos públicos, atestiguan que así es.

Es por esta razón por la que los gobiernos encubren a estas grandes corporaciones, dado que los gobiernos también se benefician de esta corrupta trama.

¿Alguien se ha preguntado alguna vez por qué un medicamento para aliviar un simple dolor de cabeza tiene tantos efectos secundarios? Es, cuanto menos, para preguntárselo.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) es la máxima institución en cuanto a sanidad se refiere en todo el planeta.

Según la OMS, hemos aumentado la esperanza de vida tres meses al año desde 1840 gracias al desarrollo y avance de la ciencia moderna.

En cuatro generaciones aumentó la esperanza de vida en seis puntos, lo que equivale a seis millones de años de media.

La esperanza de vida ha aumentado exponencialmente desde hace dos siglos, haciendo que la media sea de 75 años de vida.

Aunque el barómetro varía dependiendo de la zona del globo a la que nos refiramos.

Pero, ¿es cierto que vivimos más?

Los datos de esperanza de vida se empezaron a recoger en los años setenta del siglo pasado, pero esto no demuestra que la esperanza de vida fuera mayor o menor, antes de la revolución farmacéutica.

Y es que, bien es sabido que, en la antigüedad, algunas civilizaciones gozaban de una esperanza de vida alta. En algunos casos, extremadamente alta.

Platón, por ejemplo, que vivió en el año 400 a.C., vivió 81 años. Pitágoras llegó a los 94 años de edad.

Confucio murió a los 72 años. Y en tiempos más modernos, en el año 1564 murió Galileo Galilei, con 77 años de edad.

Cervantes murió con 68 años, George Washington a los 67, Tomas Edison a los 84, y así podríamos estar todo el día, mostrando que la esperanza de vida en distintas etapas, podría haber sido idénticamente igual que hoy en día.

Se podría deducir que en realidad no hemos aumentado nuestra esperanza de vida, sino que, más bien, la hemos mantenido.

Pero al contrario que sucediese en tiempos antiguos, hoy resolvemos nuestros males y enfermedades con medicación y drogas que, no sólo en muchos casos podrían ser sustituidos por productos naturales, sino que nos producen otros síntomas o enfermedades.

Por ello es importante decir que, aunque en la mayoría de los casos y causas, la medicina nos ayuda a seguir vivos y sanos, también es responsabilidad nuestra el que hayamos depositado toda nuestra confianza en la industria farmacéutica.

Y el modo en que funcionan hoy (como negocio lucrativo) es también evitable si todos somos conscientes de cómo funciona el sistema. Así es como se puede encontrar la solución.

(Con información de Planeta Magnífico)

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