(VIDEO) El Diario de Jack el Destripador: ¿verdad o engaño?

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El diario de Jack el Destripador sacó a la luz el nombre de un sospechoso hasta entonces desconocido: James Maybrick. Esta es su historia.

Jack el Destripador es uno de los enigmas más grandes en la historia de la humanidad. El autor de un total de cinco asesinatos contra mujeres en el barrio de Whitechapel, Londres, en 1888, nunca fue atrapado. El monstruo se desvaneció en la neblina londinense dejando a los historiadores con muchas teorías sobre su identidad pero ninguna certeza. La aparición en 1994 de un documento conocido como El Diario de Jack el Destripador tambaleó los cimientos de esta historia. Mientras algunos lo tacharon como una treta comercial, otros lo vieron como la resolución final del caso.

Esta es la historia del diario de Jack el Destripador

En 1992, Michael Barrett, un comerciante de chatarra, presentó un diario escrito supuestamente por Jack el Destripador que finalmente podría identificar al misterioso asesino. El diario pertenecía supuestamente a James Maybrick, habitante de Liverpool, Inglaterra.

El diario de Jack el Destripador no solo contenía información sobre la identidad del psicópata, sino que en él se describían los crímenes cometidos en 1888 con todo lujo de detalle.

Hasta el momento de la aparición del diario, James Maybrick nunca fue considerado como el sospechoso detrás de la figura de Jack el Destripador. Es más: nadie lo conocía. ¿Quién era este hombre entonces?

Dentro de la lista de sospechosos de ser Jack el Destripador se han mencionado al pintor Walter Sickert, a los escritores Lewis Caroll y Oscar Wilde, al padre de Winston Churchill, al nieto de la reina Victoria, al asesino serial H.H. Holmes, e incluso a un orangután fugado. Pero el nombre de James Maybrick salía a la luz apenas con el hallazgo del diario.

Un desconocido llamado James Maybrick

James Maybrick era un comerciante de algodón de Liverpool, Inglaterra, que murió en mayo de 1889. Su esposa Florence recibió acusaciones de utilizar arsénico para envenenarlo hasta la muerte. ¿Acaso sabía lo que su marido hizo en aquel Otoño del Terror de 1888 en Whitechapel, suponiendo que él fuera el verdadero Destripador?

En el diario de Jack el Destripador, el autor (Maybrick) escribe que sorprendió a su mujer con un amante en el sórdido barrio londinense de Whitechapel, donde ocurrieron los crímenes. Maybrick estaba lleno de rabia, refiriéndose a su mujer como “perra” y “puta” en las páginas de su texto.

Al parecer, la infidelidad de su esposa hizo que en el interior de Maybrick creciera el deseo de vengarse y la mejor ida que tuvo es comenzar una ola de asesinatos contra otras mujeres de la zona de Whitechapel.

Según el diario, Maybrick buscaba vengarse de todas las mujeres de moral relajada, culpándolas de la infidelidad de su esposa, aunque esto no tenga demasiado sentido.

El diario de Jack el Destripador contiene detalles de “los cinco canónicos”, es decir, las víctimas que se considera unánimemente que fueron asesinadas por Jack en 1888. Ellas fueron Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. Se cree que antes y después pudo haber más muertes, pero estas cinco víctimas son las oficiales en el caso de Jack.

Los exámenes del diario

El histórico hallazgo del documento llevó a muchos expertos a examinarlo. Varios de ellos afirmaron que era verdadero, pues todo indicaba que fue escrito entre 1888 y 1891, años en los que el Destripador mató y pudo seguir con vida.

Para arrojar más leña al fuego, el hombre que dio a conocer el diario de Jack el Destripador, Michael Barrett, dijo a los escritores del Liverpool Post que en realidad falsificó el diario con ayuda de su esposa.

Los expertos en el caso de Jack afirmaron que lo que decía el diario no arrojaba nada nuevo, ya que cualquiera con conocimientos suficientes sobre la historia y un poco de imaginación pudo haber redactado los detalles de cada crimen.

La polémica creció cuando se compararon los informes oficiales de la policía de la época sobre el crimen cometido contra Mary Jane Kelly y las descripciones del diario. Es verdad que el texto es bastante macabro y explícito, pero algunos detalles difieren de los documentos redactados por la policía. Esto hizo que los detractores del diario de Jack el Destripador afirmaran con mayor convicción que se trataba de un fraude.

También se analizó la caligrafía del autor del diario con las cartas “Querido jefe” y “Desde el infierno”, atribuidas a Jack cuando cometió sus crímenes. Expertos afirmaron que los documentos diferían.

Hasta la fecha, muchos expertos en el caso de Jack sostienen que el diario es falso. Esta aseveración se ve reforzada con los exámenes de tinta realizados al documento, que demostraron que era una tinta reciente y no perteneciente a la época victoriana, cuando el diario tuvo que haberse escrito.

El diario de Jack el Destripador cierra con una frase que quedará para la posteridad y que refuerza un mito que se reinventa a sí mismo conforme el tiempo avanza:

“Doy mi nombre para que todos sepan de mí, para que la historia cuente, lo que el amor puede hacer a un gentil hombre nacido. Atentamente, Jack el Destripador”.

(Con información de Muy Interesante)

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