Los caníbales de la Patagonia: La historia que se intentó ocultar luego de devorar a más de 100 personas

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Argentina.- La oscura historia conocida de “los caníbales  de la Patagonia” fue un caso insólito en Argentina, ya que devoraron a más de 100 personas y que tuvo un bizarro final.

La historia también fue conocida como “La matanza de los turcos” y de acuerdo con el Archivo Histórico de la Provincia de Río Negro (según con el sitio Guiteca), más de cien comerciantes de origen sirio-libanés habrían sido asesinados y canibalizados por indígenas mapuches.

Los vendedores extranjeros fueron conocidos como “mercachifles”, debido a su costumbre de anunciarse a las poblaciones haciendo sonar una especia de silbato.

“Eran libaneses apenas llegados al país, que salían desde Neuquén y General Roca, en grupos de dos y tres, acompañados por algunos peones y baquianos, con caballos o mulas cargados de ropa, telas y otros artículos”, según con la descripción del historiador Elías Chucair, en su reportaje del 2009.

Las desapariciones de “turcos” ocurrieron entre 1905 y 1908 y se cree que también entre el principio del año de 1909, la primera denuncia formal sobre las misteriosas desapariciones de los ciudadanos sirios-libaneses en Patagonia, fue presentada en abril de 1909 en el paraje El Cuy, de apenas un centenar y medio de habitantes, por el comerciante Salomón El Dahuk, ante la falta de noticias de José Elías, quien acompañado de peón también árabe Kesen Ezen, se internara en la Patagonia unos meses antes.

El denunciante agregó que José Elías había partido desde General Roca en agosto de 1908, con mercancía suya y esperaba que regresara en noviembre.

Cabe señalar que era habitual que los sirios-libaneses se ayudaran entre ellos recién llegados.

Elías había sido visto por última vez en el paraje conocido como “Lanza Niyeo”, después de unas semanas fueron vistas sus dos mulas y un caballo deambulando por la meseta, por lo que sospechaban que Elías y su peón podrían haber sido asesinados.

Los rumores sobre “turcos” desaparecidos en Patagonia creían, hasta que una empresa árabe llegó a reportar 105 empleados perdidos.

Las desapariciones inexplicables despertó el temor de los habitantes y de las autoridades de la región.

En la búsqueda de culpables, se llegó a la conclusión de que los desaparecidos  solían trabajar como vendedores que transportaban carrozas.

El comisario José Torino, uno de los hombres de las fuerzas policiales de ese entonces junto a diez efectivos, emprendieron una búsqueda incesante por las tradicionales rutas de los comerciantes extranjeros.

José Torno logró dar con una pista, después de cuatro meses de búsquedas, fue a dar con un grupo de indígenas, aparentemente mapuches, que había cometido varios crímenes en la zona.

Mujeres detenidas en la casa donde hacía caníbalismo / Foto: Guioteca

Las autoridades encontraron a un joven de aproximadamente 16 años de nombre Juan Aburto, quien confesó que dentro de una choza cercana habían asesinado varios extranjeros días anteriores.

Los policías encontrar una banda que estaba liderada por Antonio Cuece, alias Macagua, un hombre que se vestía de mujer y que era un supuesto “chamán” que los mismos mapuches llamaba “machi”.

Junto a él identificaron al menos a otros 50 caníbales que veían a los comerciantes extranjeros como su alimento.

El grupo formado de hombres y niños, esperaban a los trabajadores extranjeros y los recibían con suculentas preparaciones de cordero y vino, para robarles sus pertenencias y después devorar sus cuerpos.

Las víctimas eran desmembradas salvajemente y el grupo caníbal devoraba sus corazones, el pene y los testículos con el fin de aumentar su “virilidad”.

El resto de las partes desmembradas iban a las calderas de “Macagua”, quien realizaba extraños rezos y hechizos.

El hecho generó repudió en la población y los agentes tuvieron que pedir refuerzos para llevar a los caníbales detenidos.

Sin embargo ahí no termina todo, ya que tuvo un final absurdo. Gracias a los supuestos “poderes mágicos” del líder chamán “Macagua”, el líder nunca fue capturado y según con una versión de los cronistas, vieron a una mujer desamparada y enferma que no podía ser culpable.

Relatos posteriores la ubican caminando sola y tranquila por el desierto, en las explicaciones decían que las autoridades la dejaron en libertad con una nota que aseguraba que “era una buena persona y no le hacía mal a nadie”.

El comisario y sus compañeros fueron sometidos a un juicio que duró cuatro años por las irregularidades en el caso y los policías fueron encarcelados y los caníbales liberados.

Según con el reporte histórico, al menos 130 personas fueron víctimas de los caníbales.

(Con información de Debate)

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