‘Cine 2001’ de sala de películas para adultos a cueva del satanismo en Torreón

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El edificio fue un conocido mall que contaba con un cine y una disco, pero tras la crisis económica de los 90’s, se convirtió en cine de contenido para adultos.

Ocurrió una tarde del año 2018 cuando unos estudiantes pidieron permiso para ingresar a las instalaciones de un cine abandonado, antes popularmente conocido como “Cine 2001”, en la ciudad de Torreón. El lugar víctima del tiempo fue un conocido mall que contaba con una disco llamada “Disco Oh”, y un área de cine que llevaba por nombre “Sala 2001”, pero en los años 90’s tras la crisis económica, cambiaron de administración, y el sitio dio un giro volviéndose un cine únicamente de contenido pornográfico, mismo que cerraría sus puertas en los 2000’s.
¿Qué pasó con los antiguos cines de Torreón? Los jóvenes quienes estudiaban por la zona constantemente pasaban por ahí y les llamaba mucho la atención el lugar, hasta que un día se encontraron a una persona barriendo el exterior del abandonado sitio y decidieron preguntar al respecto.
“Vimos que estaban barriendo y como andábamos en bola se nos hizo fácil preguntar y nos sorprendimos mucho porque si la convencimos de que nos diera acceso, fue por las llaves y todo”, comentó Jaime Hernandez.
Un lugar en ruinas con la esencia de lo que fue
Comentan que a pesar de que el lugar se encuentra en ruinas, sucio y con mal aspecto, al entrar pudieron imaginar cada zona tal como era, con la afluencia de gente en su respectiva área, pues el lugar aun conserva los colores, aun que de pintura un tanto desgastada, y algunos muebles.
“En primera nos llamó la atención como a pesar de que habían pasado tantos años aún se podía apreciar perfectamente que el lugar fue un cine, por las cosas que hay, como algunos muebles, que a pesar de que están deteriorados te hacen volver e imaginar donde era la dulcería, la taquilla, donde proyectaban y así”, agregó Armando Salazar.
Uno de los estudiantes refirió que llegó aún encontraron posters y publicidad de las películas para adultos en las paredes, además de encontrar empaques y botellas de marcas de sodas y frituras que hoy en día ya no se fabrican o llevan diferentes logos en su promoción.
“Algo chido de haber entrado fue que pudimos encontrar cosas que ya no nos tocaron en nuestro tiempo pero que conocíamos, por ejemplo encontramos envases de refrescos que si hemos bebido pero que se nota que son viejos porque utilizan otra publicidad, o encontramos envolturas de papitas y dulces que ni conocíamos o que nos hicieron recordar cuando éramos niños” señaló Eduardo Rayas.
Fue inesperado encontrar un diablo dibujado ahí y parecía que había sangre en el piso
Después de haberse adentrado y explorado el primer y segundo piso del lugar, subieron hasta la azotea, curiosos, para ver qué podían encontrar ahí.
No había mucho según comentaron, pero en el lugar donde menos lo esperaban, adentro de una especie de baño, había un dibujo de un diablo y señalan presuntamente había sangre ya seca en el piso.
“Cuando subimos a la azotea nos dimos cuenta un tanto decepcionados que no había mucho que ver, de hecho nos hubiéramos bajado sin haber encontrado nada, pero a un amigo se le hubiera ocurrido abrir la puerta de una especie de baño allá arriba, y jamás nos imaginamos encontrar ahí un dibujo de un diablo que fue lo que más nos asustó, además de que parecía haber algo parecido a sangre seca en el piso”, comentó Armando Salazar.
Nos dio miedo leerlo completo, no sabíamos si estábamos invocando algo
Además del dibujo y la presunta sangre que los estudiantes mencionan, también agregaron que justo alado del diablo había un texto que parecía un rezo, pero dirigido hacia la maldad, contenía frases sobre ríos de fuego, amenazas de tortura, haciendo referencia a Satán constantemente, y párrafos con connotaciones hacia la violación, asesinatos, destrucción masiva y desesperanza.
“Yo me puse a leerlo, lo que se podía entender, porque también estaba un poco desgastado el marcador o lo que sea con lo que hayan escrito, constantemente uno de mis amigos me decía que dejara de leerlo en voz alta, que sería peligroso porque no sabía con qué nos enfrentábamos, y otro amigo decía que lo que estaba escrito era demasiado maniático, que solamente podía salir de la mente de un psicópata. Al final no lo termine de leer completo y mejor nos fuimos, a todos nos dio como un bajón luego de encontrar eso, y decidimos marcharnos”, señaló Jaime Hernandez.
(Con información de Milenio)

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