Aghoris, el culto hindú que come cadáveres y medita en los campos de cremación de la India

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Los aghoris suelen vivir apartados de la sociedad, usan cráneos como cuencos y fuman marihuana. Conoce más acerca de ellos y sus creencias.

Es usual verlos andar casi desnudos en ciudades de la India como Benarés, en donde despiertan admiración por sus cuerpos en extremo delgados y cubiertos de cenizas. Éstas proceden de los cadáveres incinerados de los campos de cremación de la India. Se llaman Aghoris, un grupo de hombres con una visión alejada de lo que es considerado “normal”.

Sobre los aghoris de dicen muchas cosas. Tienen la costumbre de ingerir los cadáveres no incinerados que han sido lanzados al río Ganges, uno de los más importantes de la India. ​También están presentes en Nepal y en algunas zonas del sudeste asiático. Viven apartados de la sociedad, usan cráneos como cuencos y fuman marihuana.

El momento en que se dejan ver con mayor frecuencia es en medio de la festividad india del baño llamada Kumbh Mela. En sánscrito, aghori significa ‘no aterrador’, pero no es sencillo dejar de ver algo siniestro en estos hombres que hacen rituales de meditación y viven en cercanía con la muerte.

Los aghori suelen tener relaciones sexuales con cadáveres. La razón es que encuentran pureza en lo que para la mayoría es suciedad. Además creen que practicar sexo con los muertos les da poderes sobrenaturales que no obtendrían de otra manera.

Su propósito: la iluminación y servir a Shiva

“El principio subyacente de su práctica es trascender las leyes de la pureza para alcanzar la iluminación espiritual y ser uno con Dios”, explica James Mallinson, profesor de estudios sánscritos e indios clásicos en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de Londres.

“Su camino hacia el progreso espiritual involucra prácticas locas y peligrosas, como comer carne humana e incluso sus propias heces. Pero creen que al hacer estas cosas que otros evitan, alcanzan un mayor estado de conciencia”, añade.

Los aghoris declaran devoción al Señor Shiva, deidad que es la respuesta a todo, ya que es omnipresente y absoluto, según sus creencias. Este culto realiza penitencia, que es de tres tipos: Shiva Sadhana, Shav Sadhana y Smashaan Sadhana. Algunos creen que son encarnaciones del Señor Shiva.

Se algo distingue a los aghori es su plena convivencia con la muerte: es común verlos meditando en un cementerio sobre un cadáver, parados sobre una pierna, al igual que Parvati, la diosa que se para sobre el pecho del Señor Shiva.

Otra práctica arraigada en ellos es compartir su comida con los animales que viven en los campos de cremación: cada vida es igual de valiosa para ellos. Creen que el odio les impediría meditar y alcanzar la iluminación.

Orígenes

El origen de esta secta viene desde los temidos ascetas Kapalikas (“portadores de cráneos”), que se han documentado desde el siglo VII. Los Kapalikas eran una secta (ahora extinta) de ascetas Shaivitas que rendían culto al dios hindú Shiva, quien tradicionalmente lleva un tridente con un cráneo en la parte superior (khatvanga) y un cráneo vacío como cuenco que representa la mendicidad.

Acerca de los Kapalikas no hay mucha información histórica: casi todo está disponible en obras de ficción. Varios textos indios afirman que bebían licor libremente, tanto como ritual como por costumbre.

Eran más una orden monástica y no una secta con una doctrina textual. Hoy, su tradición sobrevive en cierta manera a través de los aghori y las tradiciones Kaula y Trika.

Expertos creen que los aghoris apenas son unos cuantos miles. Cuando mueren, está prohibido que otros miembros de su secta se coman sus restos. Deben ser incinerados como cualquier otra persona.

(Con información de ufospain.es)

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